b.infante@centrodp.com
¡Síguenos!
Muchas familias acuden a mi consulta cuando su primer hijo tiene unos 2-3 años y empiezan los conflictos, y buscan respuestas después de leer libros, seguir cuentas en redes o escuchar podcasts.
Entienden la teoría, quieren educar de forma respetuosa y están convencidos de que no quieren gritar ni castigar. Pero llega el lunes por la mañana y todas las buenas intenciones se esfuman por arte de magia:
¿Qué hago mañana cuando mi hijo no quiere vestirse, recoger o apagar la tablet?
El problema no es la falta de motivación. Es el exceso de información sin una guía clara de inicio.
Por eso quiero darte un punto de partida simple y aplicable para empezar a aplicar disciplina positiva como faro y sin sentirte desbordada.
⸻
Se trata de cómo cambia el día a día en casa, olvidándote de definiciones teóricas o de frases bonitas. No es que tengas que ser perfecta desde el minuto 1, es mirar a tu hijo, a tu hija, desde un lugar que no te haga ser reactiva. Aplicar disciplina positiva significa pasar de reaccionar a enseñar habilidades de vida. Que puedas crear un clima en casa de respeto mutuo:
“ Te respeto, me respetas y ambos respetamos las necesidades de la situación”.
Antes de apagar incendios familiares, los prevengas cambiando el enfoque de “hacer que obedezca” a “ayudarle a aprender a colaborar”. Usar los errores como oportunidades para hacerlo mejor la próxima vez.
⸻
Si intentas cambiar todo de golpe, fracasarás. Empieza con cosas pequeñas y concretas que no lleven mucho tiempo enquistadas:
Estos pasos son suficientes para empezar hoy mismo con algo pequeño. Eso sí, se constante, mañana igual que hoy, y pasado mañana, así hasta que el niño vea que mamá actúa siempre igual.
⸻
Querer hacerlo perfecto desde el primer día
No funciona porque genera presión y abandono rápido. La disciplina positiva es un proceso, no un cambio instantáneo. Al principio los niños van a cuestionar los cambios. Antes mamá me gritaba para recoger, pues si no grita, no actúo porque era mi aviso. Por eso, el adulto tiene que perseverar y ser consistente para que vea que ahora actúas de forma diferente, amable y firme a la vez.
Muchos padres eliminan castigos pero también eliminan límites. Resultado: caos y frustración. La disciplina positiva combina amabilidad + firmeza. Sin firmeza, no funciona.
El objetivo no es obediencia rápida, sino aprendizaje a largo plazo. Confundir ambos objetivos lleva a pensar que “esto no funciona”.
Explicar durante cinco minutos a un niño de tres años no enseña, solo satura. Menos palabras, más acción. Evita sermones que solo te desgastan.
Te pongo algunos ejemplos con los que muchas familias con hijas ehijos se suelen ver identificadas:
No es magia. Solo guía clara y firme.
⸻
Validación + límite.
⸻
Empatía sin ceder el límite.
⸻
Cuándo un curso ayuda más que seguir leyendo
Con este artículos que estás leyendo te aporta comprensión. Pero llega un punto donde aparece la saturación: demasiadas ideas, demasiadas técnicas, poca claridad para aplicarlas de forma consistente.
El aprendizaje real ocurre cuando:
Ahí es donde la formación deja de ser información y se convierte en transformación.
Los talleres de Disciplina Positiva son parte importante para las familias, porque se diferencian de muchas formaciones por su carácter vivencial porque al vivirlo, te llevas el aprendizaje “metido en la piel” y es lo que provoca ese cambio de mirada que te ayudará a no ser reactiva y sin mantener el respeto.
⸻
Sí. De hecho, cuanto antes se empieza, más natural resulta. Aunque nunca es tarde, porque cuando una persona, niño, adolescente o
adulto, se siente tratado con respeto mutuo, va a cooperar, respetar y entender los límites mucho más y mejor.
Empieza tú. Un cambio consistente en uno de los adultos ya modifica la dinámica familiar. Intentar convencer antes de practicar suele generar conflicto. Respeta también el proceso de tu pareja. Si ve que a ti te funciona, empezará a querer hacerlo como tú, pero no le fuerces, confía en el proceso de cada cual.
Depende de la constancia. Las primeras mejoras suelen verse en semanas, no en días. Esperar rapidez es uno de los principales motivos de abandono.
Nada dramático. Repara, pide disculpas si es necesario y vuelve a intentarlo. La perfección no es el objetivo; la coherencia progresiva sí.
⸻
No busques ser perfecta, siempre se puede reparar y conectar para volver a intentarlo mejor.
Si tienes dudas en la aplicación, no dudes en contactar conmigo. Estaré encantada de ayudarte a ti y a tu familia.
Por Bibiana Infante · Psicóloga clínica Coruña· Disciplina Positiva