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Peleas y celos entre hermanos: qué son, cómo actuar y cómo fortalecer las relaciones entre hermanos

La primera gran preocupación de los padres son los temidos celos entre hermanos. Es necesario estar muy atentos a los comportamientos de los hijos para no acarrear problemas, evitar conductas agresivas y desobediencia. La llegada de un nuevo miembro a la familia puede resultar una pesadilla para toda la familia. ¿Necesitas más información sobre las peleas y los celos entre hermanos? ¿Sabes qué hacer cuando tu hijo está celoso? ¿Sabes cómo detectarlos y cómo fortalecer la relación? ¡Te explicamos todo en este artículo!

¿Qué son los celos entre hermanos?

Los celos son una emoción natural, propia del desarrollo normal del niño. Parten de la necesidad de exclusividad, de protagonismo y de atención de los padres. No se pueden evitar, pero sí se pueden atenuar y ayudar a gestionar…, para que no se cronifiquen y generen problemas más importantes en la etapa adulta.

Importante es saber que lo anormal sería no tener celos. Las características personales del niño, su tolerancia, autoconfianza, y seguridad interna, son factores que intervienen directamente en la eliminación de cualquier sentimiento de inferioridad o celos entre hermanos.

La rivalidad surge entre los seres humanos como emoción primitiva en busca de la supervivencia. Por ello, no es raro que ante el nacimiento de un hermano, el primogénito se sienta destronado y vea cómo peligran los privilegios que hasta entonces recibía de sus padres, de forma exclusiva. Es entonces cuando necesita llamar su atención, resaltar su superioridad.

Peleas entre hermanos y celos del hermano mayor: Forma de manifestar los celos

Los niños manifiestan celos de las siguientes formas:

  • Se produce una regresión hacia comportamientos más infantiles:
  • recuperar el chupete o el biberón, volver a hablar como un bebé, exigir que le
  • den la comida o le lleven en la silla/trona
  • Pueden aumentar las rabietas y manifestar comportamientos agresivos:
  • mordiscos, empujones, peleas.
  • En ocasiones vuelve a hacerse pis o a chuparse el dedo.
  • Busca llamar la atención desobedeciendo, molestando, incluso intentando
  • dañar o fastidiar al hermanito.
  • El apetito y el sueño también se pueden ver afectados, se vuelven más
  • inapetentes, les cuesta conciliar el sueño o aumentan las pesadillas y el miedo.
  • Están más sensibles, lloran con facilidad, pierden interés por el ocio,
  • disminuye su rendimiento escolar…

Todas estas reacciones son normales si suceden de forma temporal y no alteran significativamente el funcionamiento familiar. Es importante no regañar e intentar comprender y apoyar al niño/a, buscando alternativas para manifestarle nuestro cariño y atención.

¿Qué podemos hacer ante la llegada de un hermanito para evitar celos entre hermanos?

Todo cambio en la vida del niño provoca reacciones emocionales que podemos ayudar a controlar. Todo depende de la edad del primogénit@. Si ya tiene una edad superior a los 3 años, se puede dar información y previamente anticipar de forma realista las consecuencias que puede traer dicho cambio: transmitir seguridad y protección pueden ayudar al niño a prepararse y adaptarse mejor a dicho cambio.

Así pues, desde el embarazo le podemos informar de lo que sucederá, de los cambios que pueden llegar, justificarle las ausencias, los nervios, las prisas, explicarle cualquier duda que nos manifieste, llevarle al hospital para que comparta el acontecimiento…

Es importante cambiar en lo mínimo sus hábitos desde el primer día, permitiendo que le cuide alguien cercano y en su propia casa, si es posible, acudiendo al colegio o a la guardería, y procurar dedicarle la misma atención de siempre, jugando, mostrándole cariño, acompañándolo en sus rutinas. Hacerle partícipe de todo lo posible (según su edad), colaborando en la preparación de la habitación, en la elección del nombre, en el cambio de pañales, en el baño o paseo del bebé, y que se sienta protagonista de la situación, ayuda a la aceptación del nuevo nacimiento.

Si le hacemos partícipe de los beneficios y privilegios que conlleva el ser hermano/a mayor, este papel le resultará más gratificante y privilegiado. Sentirá que las posibles pérdidas que haya tenido, de atención o exclusividad, se ven recompensadas. Así dejarle unos minutos más antes de irse a la cama, acompañar a uno de sus progenitores a realizar gestiones, comer con ellos, en sus horarios, pueden ser algunas opciones.

¿Cómo fortalecer las relaciones entre hermanos?

Los celos son inevitables, pero a veces somos los adultos quienes, sin buscarlo, contribuimos a alimentar una relación conflictiva y de rivalidad entre los hermanos. Fomentar una relación sana entre ellos, contribuye a generar una integración adecuada en la sociedad, enseñándoles a respetar a los demás, a compartir, perdonar y confiar.

Pongámosles las cosas fáciles: evitemos que el menor coja juguetes del mayor, no les comparemos en cualidades o comportamientos, valoremos las diferencias y fomentémoslas. Según las edades y características de los niños, tienen obligaciones, necesidades y recompensas diferentes.

Fomentar el juego conjunto

Actividades de equipo, en familia, y reforzar por la interacción pacífica y amistosa.

Modelar la forma de resolución de conflictos

Ayudar a buscar soluciones alternativas a la agresión o el enfrentamiento, es una manera de minimizar la rivalidad y los conflictos.

Cuidado con las exigencias hacia el mayor

Presionarles o acelerar su desarrollo evolutivo, haciéndole asumir o desempeñar comportamientos responsables o excesivos para su edad (comer solo, beber en vaso, dormir en cama…), tras el nacimiento del bebé, puede no ayudar a un desarrollo emocional sano.

Se ha de evitar pedir que sean condescendientes y comprensivos siempre, con su hermano menor, “déjaselo que es pequeño” “no le hagas rabiar”, así como presionar y dirigir lo que debe sentir “hay que quererle mucho”, “dime, cuánto le quieres?”, fomenta tensiones y emociones negativas.

Por el contrario, escuchar y aceptar sus sentimientos negativos “es un pesado, un rollo, ojalá no hubiera nacido…”, hablarlo con tranquilidad con él, decirle que le entendemos, le da seguridad y le ayuda a manejar mejor sus emociones.

Cada niño debe sentir que es especial para sus padres. Los celos irán desapareciendo con el tiempo si cada hijo, sigue viendo que tiene un lugar único en el afecto de sus padres, y que los hermanos lejos de ser una amenaza, un rival, llegan a ser compañeros, amigos, en quien apoyarse y con quién compartir. La clave, como siempre, está en fomentar en el niño una alta autoestima.

Positivicemos los celos entre hermanos

POSITIVICEMOS: El mejor regalo que le hemos hecho a nuestro hijo es darle un hermano… (Bibiana Infante). A veces solo nos fijamos en lo negativo y no nos percatamos de que la convivencia entre hermanos, además de hacernos perder la paciencia en ocasiones, son un factor importante de enriquecimiento y madurez para nuestros hijos. En la convivencia fraterna nuestros hijos aprenden a:

Solucionar conflictos y desacuerdos

La relación entre hermanos es un lugar de aprendizaje privilegiado. NUCKOLL, 1993, afirma que “la rivalidad entre hermanos es un banco de operaciones, la plataforma de lanzamiento para la necesaria capacidad adulta de competir”. Un hermano es a la vez aliado y enemigo, rival y confidente, compañero y oponente.

Es una de las relaciones más ricas y complejas que establecemos y en las que se basan, en gran parte, las posteriores.

Compartir las cosas y, lo que es más importante, la atención de los padres

Los niños aprenden con los hermanos que no son “el centro del Universo”, aprenden a querer y dejarse querer sin tendencia a la posesión.

Conocerse a sí mismos, sus talentos, aptitudes y límites

Aprenden a conocer su personalidad y su manera de reaccionar en determinadas circunstancias.

Construir relaciones con los otros

Aprenden a respetar el turno, a comprender el punto de vista de la otra persona, a calibrar el efecto de las palabras y a medir sus fuerzas y la de los otros. Se entrenan sin saberlo para cuando, en un entorno social más amplio, necesiten utilizar esas mismas habilidades.

Hacer concesiones, negociar y controlar su agresividad

Que a veces “lleguen a las manos” no significa que este comportamiento siempre vaya a ser así en el futuro sino que, como consecuencia de esas mismas confrontaciones, irán aprendiendo nuevos mecanismos para controlar su impulsividad.

La rivalidad y peleas entre hermanos

Lo primero a tener en cuenta es:

  1. El conflicto entre los hermanos es NORMAL y SANO.
  2. Enseña habilidades para la vida.
  3. Los padres podemos hacer que el conflicto entre hermanos se vuelva MUCHO PEOR. En lugar de ello hemos de desarrollar las habilidades para minimizar la competencia.
  4. Enséñale a los niños habilidades básicas de seguridad.

Enséñales:

  • Que basta significa basta (cuando se lo dicen el uno al otro)
  • Cuando retirarse
  • Cuando pedir ayuda para resolver el problema (recuerda que la ayuda no es igual al rescate)

¿Por qué se pelean tanto los hermanos?

Nuestros hijos se pelean por muchos motivos: Para divertirse, para desahogarse, para conseguir atención, para defender sus derechos, para herir o sencillamente para demostrar que se tiene el control. Y en todas estas circunstancias es absolutamente normal que los niños recurran a las peleas. Saben que tendrán severas consecuencias, que serán castigados pero… es igual. Insisten en molestar y hacer rabiar a sus hermanos a pesar de todo.

El problema no son sus peleas y rabietas sino… ¡tu reacción ante ellas!

Cómo intervenir positivamente en las relaciones fraternales y cómo actuar en las peleas entre hermanos

  1. PREVENIR: Adelantarnos a los conflictos
  2. ACTUAR: Intervenir en los conflictos
  3. REVISAR: Sacando conclusiones

En cada uno de estos ámbitos de actuación podemos aplicar las siguientes pautas:

Las peleas y las 3 “S”

  • Saltar (El padre se asegura de que lo ven y luego se va)
  • Soportar (El padre se queda y observa, pero no se involucra pase lo que pase)
  • Sacar (El padre retira a los niños de la escena tratando a ambos al mismo nivel y les dice: “iros cada uno a vuestro cuarto hasta que estéis listos para dejar de pelearos”, “iros fuera a pelearos”…) Separarlos: “Id ahora mismo cada uno a vuestra habitación hasta que estéis tranquilos y podáis hablar sin insultaros ni pegaros”. Te recomiendo una fórmula que les hace, con cierta dosis de humor, entender bien la situación: “Tú al Polo Norte y tú al Polo Sur”.

Revisar y sacar conclusiones de los celos y peleas entre hermanos

En el caso de que los hayas separado y una vez pasada la situación conflictiva, con el ambiente más calmado, es el momento para volver sobre ello de FORMA INDIVIDUAL y revisar tanto nuestro comportamiento como el suyo, con la intención de sacar una conclusión positiva y aprender de ella.

Y es precisamente en estos momentos, no justo cuando están discutiendo, cuando tienes la posibilidad de repasar con ellos los acontecimientos, recordarles las normas de la casa, animarles a que sugieran estrategias para encontrar la solución e inculcar valores como el respeto, la generosidad.

Consejos prácticos para mejorar la relación entre hermanos

No juzgues

Te arriesgas a que uno u otro no consideren justa tu opinión y se enfaden todavía más.

No fuerces la interacción ni a hacer las paces

A veces les insistimos en que se den un beso o un abrazo que no soluciona el conflicto. Es como una herida que cierra en falso: no está curada, sino sólo aparentemente. Es mejor aceptar sus sentimientos.

No eches la culpa al mayor por el simple hecho de ser el mayor (y en teoría, el que ha de dar ejemplo)

Posiblemente conseguirás que actúe en otras ocasiones de la misma manera agresiva ya que siempre “se las carga” por ser el mayor, independientemente de la causa.

No protejas al más pequeño

Este se aprovechará de tu incondicional protección para molestar sutilmente al mayor.

Aprovecha el humor para que reflexionen sobre su propio comportamiento y relativicen los conflictos. Juega con ellos a cambiar los papeles: “Ahora nosotros somos los niños y vosotros los padres”

Cuando uno de los hermanos “se chiva” al padre o madre, estos no deben premiar al chivato castigando al otro hermano. Debes contestar: “No me cuentes las cosas malas que hace tu hermano. Cuéntame algo sobre ti o solo aquellas cosas buenas que hace tu hermano.” Poco a poco se darán cuenta de que no sirve de nada chivarse. Solo agradéceselo puntualmente si te avisan de que está haciendo algo peligroso.

Sabemos que las peleas entre hermanos y los celos entre ellos pueden llegar a desesperar a los padres y a los propios hijos. Es fundamental saber controlar la situación, conocer los recursos necesarios para abordar las peleas, de qué forma se pueden disminuir los celos y cómo crear buena armonía familiar. Aprende a cómo actuar ante este conflicto con el taller para saber tratar las relaciones entre hermanos con disciplina positiva online. ¿Tienes alguna duda? ¡Te esperamos!

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