Los desacuerdos en la crianza son una de las situaciones más frecuentes que encuentro en consulta. Si tú y tu pareja no os ponéis de acuerdo en cómo educar a vuestros hijos o hijas, quiero que sepas algo: no estáis solos.
Si sientes que tú y tu pareja no estáis de acuerdo en cómo educar a vuestro hijo o hija , discutís por los límites o uno es más estricto y el otro más permisivo, esta situación es mucho más común de lo que parece.
De hecho, en consulta es uno de los motivos más frecuentes de asesoramiento parental.
Uno de los dos siente que el otro le desautoriza. Aparecen discusiones sobre normas, límites o consecuencias. Y muchas veces el niño acaba sin saber muy bien a quién hacer caso.
Con el tiempo, esto genera frustración, distancia entre las personas adultas y un ambiente familiar más tenso de lo que a cualquiera le gustaría.
¿Por qué aparecen los desacuerdos en la crianza?
Muchas parejas intentan resolver esta situación hablando una y otra vez, pero terminan llegando siempre al mismo punto.
Lo que en una primera impresión parece falta de interés y compromiso, lo que suele ser es
que falta es una forma compartida de entender lo que está ocurriendo.
Cuando no existe un marco común para interpretar la conducta infantil, cada persona adulto actúa desde sus propias experiencias, creencias y aprendizajes. Y ahí empiezan los choques.
Esta es una de las situaciones que más agota a las familias y, es importante recordar: no estáis solos en esto. Es muy frecuente que, al llegar a consulta, uno de los dos sienta que está remando solo o que el otro está dificultando las cosas.
En Disciplina Positiva solemos decir que los polos opuestos se atraen, y esto se ve con mucha frecuencia en la crianza. Muchas veces una persona con tendencia a ser más indulgente forma pareja con alguien más firme o más exigente.
El problema aparece cuando empezamos a compensarnos mutuamente. Si percibo que mi pareja es demasiado estricta, puedo volverme más permisiva para compensar esa dureza y evitar que mi hijo lo pase mal.
Y si percibo que mi pareja es demasiado permisiva, puedo endurecer mi postura para evitar que la situación se descontrole.
Sin darnos cuenta, ambos acabamos alejándonos cada vez más del centro.
Y precisamente ahí es donde encontramos uno de los principios fundamentales de la Disciplina Positiva: ser amables y firmes al mismo tiempo.
¿Cómo afectan los desacuerdos en la crianza a los hijos e hijas?
Los niños y niñas son excelentes observadores.
Detectan rápidamente las diferencias entre las personas adultas y aprenden cómo funciona su entorno.
Cuando reciben mensajes contradictorios pueden sentirse confundidos y buscar respuestas distintas según quién tengan delante.
No porque sean manipuladores. Simplemente aprenden a adaptarse al sistema familiar en el que viven.
Además, cuando los desacuerdos se convierten en discusiones frecuentes o en una especie de guerra fría entre los adultos, los niños pueden percibir el entorno familiar como un lugar menos seguro y predecible.
Antes de cambiar la conducta del niño, necesitamos cuidar la relación entre los adultos
Muchas veces intentamos resolver el comportamiento del niño sin mirar lo que está ocurriendo entre los adultos.
Sin embargo, resulta muy difícil influir positivamente en nuestros hijos cuando estamos atrapados en una lucha de poder con nuestra pareja.
Por eso una de las primeras recomendaciones que trabajamos en consulta es sencilla:
No discutir sobre educación delante de los hijos.
Cuando lo hacemos, el foco deja de estar en el problema y pasa a estar en quién tiene razón. Y eso rara vez ayuda.
También es importante recordar que la forma de actuar de nuestra pareja suele estar relacionada con sus propias experiencias, su historia familiar y lo que aprendió sobre educación cuando era niño.
Desde la psicología adleriana hablamos de la lógica privada: la manera particular que cada persona tiene de interpretar la realidad a partir de sus experiencias.
Comprender esto no significa estar de acuerdo con todo.
Significa empezar a mirar al otro con más curiosidad y menos juicio.
Cómo gestionar los desacuerdos en la crianza desde la Disciplina Positiva
La Disciplina Positiva no busca que las madres y los padres piensen exactamente igual ni que desaparezcan todas las diferencias. Lo que propone es construir acuerdos desde el respeto mutuo y la comprensión de las necesidades de cada miembro de la familia.
Cuando trabajamos los desacuerdos en la crianza, el objetivo no es decidir quién tiene razón. El objetivo es comprender qué hay detrás de cada postura y encontrar formas de actuar que sean respetuosas, firmes y útiles para todos.
Por eso, antes de buscar soluciones para la conducta del niño, resulta fundamental fortalecer la relación entre los adultos y recuperar la sensación de equipo.
A partir de ahí, herramientas como las reuniones de pareja, los acuerdos previos o la comunicación respetuosa tienen muchas más posibilidades de funcionar.
Una herramienta que puede marcar la diferencia: la reunión de pareja
Igual que recomendamos reuniones familiares con los hijos, también puede ser muy útil crear un espacio específico para hablar sobre crianza.
- No durante una rabieta.
- No cuando ambos estáis agotados.
- No delante de los niños.
Un espacio tranquilo, de apenas quince minutos a la semana. Podéis empezar compartiendo algo que apreciáis del otro como madre o padre.
Después elegir un único tema que os preocupe.
Buscar soluciones juntos sin juzgar.
Y acordar una pequeña acción para probar durante los siguientes días.
Porque no existen las soluciones perfectas: Se trata de empezar a construir acuerdos.
Qué hacer cuando no estás de acuerdo con tu pareja en ese mismo momento
Esta es probablemente una de las preguntas más habituales.
¿Qué hago cuando veo que mi pareja está gestionando una situación de una forma que no comparto?
La recomendación es evitar corregirle delante del niño. Habrá tiempo para hablarlo después.
A veces lo más respetuoso es retirarse de la situación y dejar que el otro gestione ese momento.
Otras veces basta con recordar que estáis en el mismo equipo, aunque no veáis las cosas exactamente igual. La conversación importante suele ser la que ocurre después, cuando ambos podéis hablar desde la calma y no desde la reacción.
La importancia de validar al otro
Amabilidad significa respeto por el otro, y eso incluye a nuestra pareja. Si queremos que nuestros hijos aprendan respeto mutuo, tenemos que modelarlo también entre adultos.
En lugar de decir:
«Lo estás haciendo mal»
Podemos probar con la curiosidad:
«Me pregunto qué es lo que más te preocupa cuando ocurre esto»
Escuchar la perspectiva del otro sin intentar corregirla o juzgarla abre puertas que las críticas suelen cerrar. Cuando educamos no estamos en una competición para ver quién es mejor padre o madre.
Educar es de por sí, un trabajo en equipo para ayudar a nuestros hijos a desarrollar habilidades para la vida.
¿Qué hacemos las profesionales que trabajamos con familias ante estos desacuerdos?
Si trabajas con familias, probablemente has vivido esta situación más de una vez.
Los padres llegan preocupados porque no consiguen ponerse de acuerdo en cómo educar a sus hijos. Hablan de límites, consecuencias, normas o rabietas. Sin embargo, con frecuencia el verdadero reto no está en la conducta del niño, sino en la forma en que cada adulto interpreta lo que está ocurriendo.
Detrás de una postura más firme o más permisiva suelen aparecer experiencias personales, creencias sobre la educación, miedos, expectativas y formas diferentes de entender las necesidades de los hijos.
Cuando acompañamos a familias, los desacuerdos entre los adultos suelen ser solo la punta del iceberg
Por eso, acompañar a familias no consiste únicamente en ofrecer herramientas o estrategias educativas.
También implica ayudar a los adultos a comprender sus propias percepciones, construir una mirada compartida y recuperar la sensación de equipo.
Esta capacidad de leer lo que ocurre más allá de la conducta visible es una de las competencias más importantes para cualquier profesional que trabaje con familias.
¿Eres profesional y trabajas con familias?
Si eres psicóloga, terapeuta, educadora, orientadora o profesional del ámbito familiar y quieres desarrollar una práctica más sólida, estructurada y profunda, te invito a conocer FARO.
FARO es un programa de mentoring para profesionales que trabajan con familias y desean integrar la Disciplina Positiva, la mirada adleriana y la experiencia práctica en su forma de acompañar.
Porque conocer herramientas es importante: Aprender a comprender los procesos familiares que hay detrás de cada situación es lo que marca la diferencia.
Para las familias que perciben esta situación: tareas que utilizamos en psicología infantil y Disciplina positiva
Un pequeño ejercicio que realizamos con las familias es simplemente dedicar unos minutos a decir a tu pareja algo que valoras de ella como madre o padre. Sin los niños y niñas por el medio.
Sin hablar de que el otro ha hecho mal esto o aquello.
Sin intentar resolver un problema.
Puede parecer algo pequeño.
Pero muchas veces los grandes cambios empiezan recuperando la conexión entre los adultos.
¿Necesitáis ayuda para educar en familia?
Si esta situación os resulta familiar y sentís que está afectando al clima en casa, trabajarla con acompañamiento puede cambiar completamente la dinámica familiar.
En las sesiones de asesoramiento parental trabajamos precisamente estos desacuerdos para que podáis educar como equipo, con más claridad, más conexión y menos conflicto.